Separar un cachorro de su madre es algo fácil, pero la mayoría de las veces se hace mal, es decir, separamos el cachorro de su madre cuando aún no es el momento.

Todo animal, incluyendo al humano, necesita pasar por un proceso de aprendizaje en la primera etapa de su vida. El único ser que puede enseñar a nuestro futuro compañero lo que va a necesitar cuando su grupo social sea el humano es su madre. El que nuestro fiel amigo sea juguetón o agresivo, alegre o triste, ruidoso o silencioso, afable con los demás o esquivo, depende en más de un 50% de su primer año de vida. El porcentaje restante, lo determinan la raza de origen y las características de cada individuo en particular. 

Pero ¿cómo influye el contacto con la madre, con sus hermanos y con la familia humana, en la futura conducta del perro?

Durante las primeras tres semanas de vida, el cachorro solo se alimentará de leche materna. Se ha podido comprobar, que cuando la cría es separada de su madre en esta etapa, contrae más enfermedades que otra que haya consumido solamente el alimento que le proporciona la madre. Además, el hecho de amamantar, crea en el cachorro un sentimiento de seguridad y protección, que incidirá en su autoestima.

Al principio la madre estará con sus hijos prácticamente todo el tiempo, creándose en la camada un sentido de grupo social. Después, a las tres o cuatro semanas, la madre comenzará a dejarlos solos cada vez más tiempo, y los momentos de lactancia serán menores. A medida que vayan transcurriendo los días, la madre se mostrará cada vez más arisca con sus hijos, y a éstos les será más difícil mamar. A las cinco semanas, si un cachorro intenta alimentarse de ella, la perra le gruñirá y hará el ademán de morderle, pero solo será un amago, porque nunca llegará a lastimarles.

Muchos propietarios se preguntan por qué la madre se comporta de esa manera, porque parece que pierde su instinto de maternidad. No lo ha perdido. La madre les está educando hacia la autonomía, que aprendan a buscarse su comida, que se hagan independientes, y por eso es que cada vez les da menos leche, y los deja más tiempo solos, aunque es posible que durante dos semanas más, algún cachorro insistente logre alimentarse de ella todavía.

A las siete semanas, acaba por lo general el período de lactancia en las perras. Simplemente ya no tienen más leche. Para ese entonces, los cachorros estarán completamente desarrollados, y sus estómagos podrán recibir alimentos más sólidos. Es conveniente, que cuando la perra empiece a dejar de alimentar a los cachorros, el propio propietario refuerce la dieta de los cachorros con alimento especial para cachorros y leche. Esto preservará la salud de la madre para los futuros partos y favorecerá el correcto desarrollo de los cachorros.

Es posible, que observes que tu perra, cuando haya parido, ingiera más alimento de lo que normalmente consume y lo regurgite para que los cachorros lo coman. No te asustes. En estado natural, las madres ofrecen a la prole comida predigerida por ellas mismas. La finalidad de esto es ir preparando el sistema digestivo de los hijos, para cuando llegue el momento de comer por sí mismos.

No debemos asustarnos por ciertas conductas que puedan parecernos perjudiciales. La madre naturaleza es sabia.

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